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¿En qué me equivoqué?Muchos padres se sienten culpables cuando se dan cuenta que el hijo o la familia está sufriendo algún trastorno afectivo y hace falta ayuda profesional. En momentos así el padre puede pensar, "¿En qué me equivoqué?" Otros padres pueden creer que los problemas del hijo son, en gran medida, resultado de algo que el cónyuge hizo o dejó de hacer. El sentido de culpabilidad es relativamente común, pero rara vez lleva a nada constructivo. No sirve de nada, ni es acertado, que los padres se echen la culpa de las dificultades de sus hijos. Los trastornos afectivos surgen por una variedad de razones y condiciones sobre las que los padres tienen poco o ningún control; por ejemplo, el temperamento del hijo, la reacción del joven a incidentes externos tales como una muerte en la familia. Los padres no tienen poder para hacer que enfermen los hijos, de la misma forma que no tienen poder para hacer que se interesen en ser médicos o astronautas. Los padres sí que tienen, sin embargo, la responsabilidad de buscar ayuda si sospechan que algo está mal, cuando queda fuera de su capacidad el controlarlo o brindar la solución. Consideración del temperamento del hijoLos padres que entran en contacto intimo con bebés que no son suyos, o que tienen más de un hijo, saben que no hay dos bebés iguales. Desde que nacen, los niños responden de manera única al hambre, al ruido, al frío, a la humedad, etc. Incluso cuando los adultos los cuidan de la misma manera, los niños reaccionan y se ajustan de maneras diferentes. La explicación de estas diferencias de estilo radican en el temperamento innato de cada niño. Éste es el modelo principal de funcionamiento del niño. El temperamento representa una declaración del estilo básico que caracteriza la conducta de la persona, tanto si es un niño como si se trata de un adulto. No se pretende decir que las características innatas son lo único que determina la conducta. Nunca hay solamente una razón para una conducta determinada, y se sugiere que viene determinada por una interacción entre muchos factores, uno de los cuales es el temperamento del niño. Hay nueve aspectos del comportamiento que se puede decir que componen el temperamento del niño y que se notan desde una edad temprana. 1. Nivel de actividad: ¿Está contento el niño quedándose en un sitio durante un rato, o está siempre en movimiento? 2. Regularidad de funciones biológicas: ¿Se sigue un modelo en el horario del niño para dormir, comer e ir al baño? 3. Acercamiento o distanciamiento como respuesta característica a una situación nueva: ¿Le gusta al niño ir a sitios nuevos, o se siente a disgusto? 4. Adaptabilidad a cambios de rutina: ¿Tiene dificultad el niño cuando hay que cambiar la hora de la siesta, o se adapta inmediatamente al horario nuevo? 5. Nivel del umbral sensorial: ¿Le molestan al niño las luces intensas y los ruidos fuertes o hace caso omiso de ellos? 6. Humor positivo o negativo: Por lo general, ¿se despierta el niño de buen humor o de mal humor? 7. Intensidad de respuesta: Por lo general, ¿grita el niño cuando esta irritado o solamente pone mala cara? ¿Se carcajea cuando está contento, o simplemente sonríe? 8. Capacidad de concentración: ¿Tiene el niño dificultad concentrándose cuando esta ocurriendo otra cosa en la habitación? 9. Persistencia y capacidad de atención: ¿Permanece el niño con una tarea durante periodos largos, o cortos? ¿Vuelve normalmente a la tarea si se le interrumpe? ¿Por qué se incluye esta información? Porque cabe la posibilidad de que el lector esté leyendo este folleto por estar preocupado por su hijo. Creemos que saber algo sobre el temperamento puede ser importante para los padres que piensen que sus acciones como padres sean lo único que determine, o haya determinado, el crecimiento y desarrollo de la personalidad del hijo. Teniendo en cuenta el temperamento, es más fácil comprender que ciertos niños con temperamento "problemático", les resulten a los padres más difíciles de criar. Los estudios han demostrado que una cierta combinación de características da como resultado niños "difíciles". Estos niños:
Se puede ver cómo este tipo de niño puede ser difícil de criar. Esta información puede ayudar a los padres a darse cuenta de que el niño no actúa de esta manera "a propósito" o porque los padres no le hayan criado bien. Los padres también pueden utilizar esta información para cambiar la forma de criar al hijo, teniendo en mente que pueden hacer falta medidas diferentes para tratar con niños de temperamento diferente. |